Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 26 de febrero de 2013
Embrujamiento de amor
Embrujamiento
de amor, hechizo encantado que encendiendo velas donde el viento sacude mi
negra soledad, me lleva a evocar el pétalo de tu sombra que vive en la
eternidad.
El
silencio me sigue, pienso en tu sonrisa y tu sonrisa está conmigo y sigue
clavada por siempre en mis ojos detrás de tu perfume que se negó a partir.
Embrujamiento
de amor, la lluvia desgrana el gris de tu mirada, mi angustia se prende de cada
gota pordiosera que me regala el recuerdo de tus ojos plomizos y aleteante.
Me
fascina lo que tú eres para mí, el fino aliento de la aurora y el abrazo de
sentimientos mansos.
Eres
el conjuro que en mis días de tormentas la claridad ladina que perfora nubes,
la placidez del agua que en mi piel revolotea.
Me
seduces, me encantas, me hechizas y toda esa cosquilla que se mueve por mi
sangre, te llama y te siente mío para siempre.
Embrujamiento
de amor, cabalgando en vientos de perfumes y oro, consumí tus besos de
mariposas y miel, tus caricias me ataron a la sombra de tu fuego y en tus
palabras enredé mi alma para siempre aunque mi cuerpo te siguió febrilmente por
caudales de tiempos perdidos.
Soy
tu niña, de la piel de nácar, aún en este otoño mío y acaricio el silencio de
tu ausencia, porque desde tu lejanía siento tus caricias venir a mí, febriles y
con desatada prisa que en galopes de metal y plata llegan a mi cuerpo
nostalgioso y anheloso de tenerte entre mis brazos, donde bulle mi amor pleno.
Embrujamiento
de amor, con la fuerza vital de la Tierra, me interno en mí misma, salvaje y
primitiva para lamer mis heridas y renacer bajo la lluvia, soy quien soy y sé
que soy un alma tejiendo amor.
¿Quién
me ama más que tú?
Con
un hechizo de callado empuje se te sintió venir desde soterrados soñadores,
lindes de tierra por los cuatro lados, bajar y subir desde tinieblas seculares
a luces que como miraderos de amor se ofrecen a nuestras almas de antes.
Embrujamiento
de amor, toda canción está impregnada de él, esperando que tú sepas como
sentirlo, amanece en el papel, dejado por el viento y en una blancura indecisa,
va directo hacia tu trémula espera y acercándose va como goces que llaman,
suenan, como no estrenadas.
Candidez amorosa
Candidez
amorosa, mis pasos de alondra, pisaron el otoño húmedo y te sentí volar entre
la fronda indiferente de viejos pergaminos, te fuiste lejos, a lugares
inciertos.
Quise
seguir tu vuelo solitario, quise amarrar mis ojos a tus amadas alas, quise
rehacer mis dedos con tus plumas, quise volar cerca de ti, entretejiéndome
entre tus cálidas caricias.
Candidez
amorosa, inocente, crédula, creía fácil seguirte y tenerte cerca, más tú
volabas, volabas…
Autómata,
juguete de papel y cielo y te tragaba el viento y te mordía la distancia
luminosa.
Y
yo, soñaba… soñaba… que hoy… tal vez mañana… quizás un día yo sería la rama de
tu nido.
Candidez
amorosa, entre trinos y cantos, versos y metáforas, tejiendo nuestro hogar para
ser tuya en nuestra rama y donde allí posarás tu piel con el ahogo de tu
aliento.
Pero
el tiempo pasó, lento, muy lento, no hubo nido, tú volaste…
Fuiste
un cuento, mi sueño, mi leyenda de otoño en serenata.
Candidez
amorosa, cuando mis ojos gritan tu nombre en la soledad de la distancia
imperdible, el recordar el abrazo de tu piel, de nave humedecida, me sacude y
me hiere, me desdobla y me eleva, buscándote en esa distancia lejana donde tú
te resguardaste, te escondiste.
Mi
vida es ahora un cielo trivial de sueños locos que llenas con tu aliento de
viajero errante y taciturno.
Aprieta
mis deseos, caliéntame las carnes con tu pasión de viento.
El
sol será mañana un plato de lujurias y tú serás mi boca y mis manos desgajadas.
Candidez
amorosa, ¿adónde me conduces? ¿Por sendas de ingenuidad, candor, inocencia?
Creo
en todo lo que me rodea y a veces
agobiada, debilitada, por creer en imposibles, me tiendo en el manto oscuro y
plácido del campo abierto a la noche y entre las estrellas rutilantes me voy en
tu búsqueda con tus sueños y pensando imposibles, que nuestro amor como pájaro
sin alas, se acurruca desarmado en nuestros cuerpos, en nuestras bocas, en
nuestros corazones.
Candidez
amorosa, canta el río mojado de tipas y empedrados en la sed del silencio y en
el anhelo como lenguas de fuego se consumen nuestras formas fundidas en el
tiempo inagotable.
Placeres
y gozos, caricias que desgarra, besos que dibujan nuestros rostros temblorosos.
Es
nuestro amor que muere cada noche para nacer… y volver a morir a cada instante.
Amor
mío, desboca los temores indefensos, mi aliento con tu boca, haz mi piel con
tus ojos de humo y del mundo sin final la comunión de una eterna entrega.
Palabras al viento
Palabras
al viento, se fueron tras la cálida brisa, dejando en su eco, susurros en mi
alma.
Palabras
al viento, se llevan mis monosílabos, mis frases, mis palabras quedas, mis
versos de amor, ¿a dónde llegan? ¿qué buscan?
Se
maduran los mundos a su llegada, nada se puede ver ni tocar, sólo están
arremolinadas, sueltas, desmadejadas, deshilachadas, destejidas, pero aún
frente a todo, son Amor, Amor único que recorre el orbe, dejando estelas y
perdurando en corazones puros y embelesados.
¡Santas
palabras! Bajan por los tiempos milenarios, necesitadas por almas como tenues
alas viniendo del ayer hasta el hoy y yendo al mañana.
¿De
qué lejos, misterioso su vuelo arranca, nortes y sures, orientes, horizontes
sin fin?.
Palabras
al viento, como innúmeras sombras calladas llegan a ti, mi amor, cada día más
sentidas, cada día trasmitiéndote más mi todo entero, nunca desaparecen ni se
escapan.
Y
entre temblores de risas, como voz de vigía gritando ¡Tierra! llegan una a una
a acariciar tus labios, tu rostro, tu cuerpo que siento ya mío.
Palabras
al viento, todas en un sol tras otro se vuelven claras, soñando, cantan
delante, detrás de ti, ofreciéndose sin guardarse nada, onda tras onda,
rompiéndose en mil, cien sílabas en tus brazos.
Palabras
al viento, se esfumaron de mi vida como la niebla al amanecer, para llegar a
ti, mi amado amante, así es su destino y ¡qué confusión, sin ellas me siento
perdida, mis sentidos se bloquean y mi cuerpo empieza a temblar!
Pero…
sueño o realidad, las palabras no se han perdido, fueron hacia ti, en secreto,
en suaves movimientos, llegando a tu mundo interior, bloqueando tus sentidos y
haciendo que tu cuerpo temblara tan sólo de escuchar sus susurros.
Palabras
al viento, libres, airosas, juguetonas, necesitadas, atraviesan cielos y
cantos, mares y horizontes, ecos y silencios, fronteras y murallas, van a
encontrarse, a inquietar o a asombrar al revelar lo sentido y expresado en
todas las emociones que ellas conllevan pudiendo fundir tu corazón en un
profundo acto de amor.
Palabras
al viento, en volandas te envían belleza, alegría, paz que trasmiten en su
canto la verdad de nuestro existir.
Palabras
al viento, vírgenes, radiantes, van como fulgores en monosílabas, trisílabas,
frases en busca de la aventura de estar en ti entregadas una a una en tu
corazón apasionado.
Amor fugaz
Amor
fugaz, breve pero intenso, profundo pero adolorido y yo a tu lado pronto sin
ti.
Yo
sola con la verdad de sentir la angustia, el tormento, el cielo negro de lo que
pudo ser y se perdió en la oscura inmensidad.
Duró
un efímero momento, pleno, vibrante y como pluma leve que se lleva el viento
cambió mi vida al no estar en tus brazos, llevándome a un gran mundo a oscuras.
Amor
fugaz, como un latido acompasado, todo trémulo de besarme o no, está la
certidumbre: tu ausencia sin labios.
Fue
un susurro sin luz, un suspiro silente que como gasa de amor pasó a mi lado
dejándome sola con la verdad de no tenerte más.
Amor
fugaz, duró tan solo un instante, ahora es tan solo un recuerdo de haberte
sentido, casi en secreto, pasar los labios sin tus besos.
Salvación,
fría, dura en la tierra, del gran contacto ardiente que esta noche está
ausente, mi cuerpo te busca y mi frente quiere tocar tu frente, necesito ser
amada aún en la distancia.
Amor
fugaz, fue tan solo un instante cuando el destino nos cruzó a los dos, como
transcurre el tiempo de un momento, cuando lo que dura es un tan solo adiós.
Llegó
el amor de pronto y se marchó de prisa pero punzó mi corazón con una espina
pero lo que dejó en mi alma no termina.
Amor
fugaz, no pude retenerlo, sólo me dejó unas cuantas caricias apuradas y ninguna
promesa de regreso.
Nuestras
tardes, nuestras noches fueron sólo breves horas de dichas compartidas, las
manos no eran tocar lo que hacían en nosotros, era descubrir; los tactos
nuestros cuerpos inventaban, nuestras miradas no se detenían entre nosotros,
pasaban a través de nuestros anhelos.
Amor
fugaz, ¿cómo sabré de tu boca si tus susurros ya mi alma no tocan?
Las
palabras brotan de mis dedos a las hojas que las esperan, alegrando mis tristes
pensamientos que visten la nostalgia de lágrimas por éste, mi fugaz
enamoramiento.
¿Es
que fue fugaz o existe hasta este hoy en el que te añoro?, sí, te añoro, mi
eterno amor fugaz, aunque tus susurros ya mi alma no toquen, mi deseo por ti se
apaga y mis ojos que iluminaban tu rostro con mi deseo, éste se extingue,
lánguido, derretido.
De
a poco en breves períodos de mi vida sin ti, convertí el olvido en poesía,
convertí el dolor en poesía, quedando una herida que sangra a veces y a veces
se me olvida.
Pido
amar de nuevo, sin dolor, sin heridas, sin olvidos y así, así, convierto mi
ruego en poesía, viviendo un esperar con rumbo cierto. Lejanía sin distancia,
ansiedad de amar sin ansia, sin tormentas en mi alma, sólo gozos de saber que
existes y que me estás buscando entre horas del vivir que vuelan alto,
esperando que me beses y me ciñas entre tus brazos por siempre.
Ardientes ensueños
Ardientes
ensueños, entre deseos y ternuras, juntos en el alma y el cuerpo, nosotros nos
amamos bajo la tormenta oscura de palabras no dichas, en el misterio de la
mirada, hasta la ira o la melancolía, nos unimos en un nocturno abandono.
Ardientes
ensueños, como dos relámpagos entre el sueño amanecemos atravesando auroras,
llegando al horizonte azul donde todo se olvida.
Vivimos
tú y yo una secreta existencia donde el deseo nunca se extingue.
Ardientes
ensueños, donde el amor impera, rumorea una bandera de rosas, suspendiendo mi
voz entre suspiros entrecortados, dulces, leves y profundos.
La
transparencia de tus sueños, galopa en mi camino de sombras y me haces
prisionera de tus sonrisas y besos.
Tu
nombre llueve en mi piel como una cadena de flores y en tu suave tiempo
imaginario soy tuya hasta la muerte.
Ardientes
ensueños, palpitares únicos, sin límites, iluminados por el Amor, salvándonos
de la mediocridad y del tedio.
Nos
amamos en nuestros ensueños, sin prejuicios ni condiciones, sin esperas ni
reservas, sin egoísmos ni sombras, sin cadenas ni sumisiones.
Ardientes
ensueños que nos conducen a la profundidad del océano con la claridad del Sol
en las montañas, con la fuerza suprema de vientos huracanados.
Ardientes
ensueños que nos llevan a amarnos con la blanca llama de nuestras almas
despiertas, con la alegría de cielos infinitos, peregrinando juntos hacia la
dicha divina e inmortal.
Te
siento cerca de mí, tu canto me atrae hacia ti, más no sé de donde, eres algo
que vive más allá de sí mismo, mis ardientes ensueños te envuelven, te
acarician y aunque siempre eres nube y horizonte lejano, sientes mis besos
sobre tu alma.
Mi
camino está sembrado con tu nombre, mi espíritu solitario te sueña en todas las
cosas, mi espíritu te busca tras toda emoción.
Ardientes
ensueños que abren las puertas de mi vida, que me hacen escribir imaginando
libre de confusiones y miedos estrofas, versos que vienen hacia mí sintiendo
renacer en mi mente y alma amores ya vividos o por vivir.
Con
lazos eternos nos hemos unidos, me arrojo en tus brazos, en tu alma me imprimo,
te infundo en mi ser.
¡Las
almas que se aman no tienen olvido, no tienen ausencia, no tienen adiós!
Ardientes
ensueños, palpitan sus aromas, tiemblan las brisas, los besos cantan como
chispas que lanzan astros y flores en vagas notas que el arpa lanza como un
gran himno de esperanzas y ansias.
Perdida en caminos oscuros
Perdida
en caminos oscuros, misteriosos, secretísimos, plenos de honduras, sin luces,
me encuentro en estos instantes como profeta de mis fines, no dudando del mundo
que pintó mi fantasía en los grandes desiertos invisibles.
Perdida
estoy, reconcentrada y penetrante, sola, muda, predestinada, esclarecida, en un
aislamiento profundo.
Mi
hondo centro, mi sueño errante y soledad hundida se dilatan por lo no
inexistente hasta que vacilo cuando la duda oscurece por dentro mi ceguera.
Perdida
en caminos oscuros, un tacto sombrío entre mi ser y el mundo, entre las dos
tinieblas define una ignorada juventud ardiente.
Estoy
buscándote, quiero encontrarte en la noche, estoy perdida sin ti.
Allí,
en la lejanía, más allá de las palabras, de los sentidos y las ideas, en el
territorio oculto de tiempos escurridizos, perdida grito tu nombre, te imploro
con una voz tierna y apasionada. ¡Búscame! ¡Atrápame! Y agitando melodías de
fuegos en las manos del arco iris correré libre hacia la luz dejando de habitar
las sombras.
Perdida
en caminos oscuros, quiero encontrar el resquicio para llegar al terreno donde
el amor sueña libre en su soledad y las cruces desnudas diluyen su lenguaje de
espumas recibiendo la sencilla vibración de los corazones puros.
Me
alejo cruzando mil huellas oscuras, pasando el horizonte envejecido, mirando en
el fondo de los sueños la estrella que palpita.
Me
alejo, sí, buscando el camino iluminado, dejando atrás los caminos oscuros,
llevando en mis manos aquel cielo nativo con un sol gastado.
Quiero
llegar al lugar donde el amor cae en cataratas silentes, día a día por las
curvas sencillas del viento desplazando su caudal de perfumes en el tiempo sin
más ilusiones que el buscar el acento claro de la paz.
Perdida
en caminos oscuros, huyo presuroso para hallar mis palabras que se las llevó el
viento, leves y vaporosas, como las huellas de las gaviotas en las playas.
Todo
en mi vida es un presentimiento, soy como hoja media desprendida que ya la
agita sin llegar el viento, una hoja perdida, temblorosa y conmovida.
Clara
imagen pura de mi búsqueda sin fin de encontrarte para amarnos y entregarnos
para siempre en el éxtasis de una unión secreta, nuestra, sólo nuestra.
Perdida
en caminos oscuros, voy labrando sin tregua ni senderos a la luz, hacia ti,
para abrazar con mi cuerpo de luna el templo de oro de tu alma tranquila.
Vayamos
juntos a la luz del día, ésta, no es aquella de ayer ni la que alumbrará
mañana.
Búscame
en mis caminos oscuros y en volandas, únete conmigo en el horizonte sin fin.