Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 23 de marzo de 2013
Te estoy queriendo
Te
estoy queriendo más allá de todo y observo embelesada las débiles hilachas que
aún me unen al mundo natural.
Cuanto
más te quiero, más amo esa inefable vida que un día muy cercano tejí de la nada
para estar contigo y ya no se disolverá ni desaparecerá porque las canciones y
poemas nos unen entre palabras y pausas.
No
se de donde vino este amor, ni me inquieta el futuro, ¿puede ser la plenitud
del todo? Es posible que así sea.
Te
estoy queriendo cada instante más y sí en otro plano es posible cultivar emociones,
sólo quiero seguir enamorada, ser minúscula parte de la armonía absoluta, de
esa naturaleza que nos lleva al amor.
Te
estoy queriendo y como un fuego eterno me invade con pureza el sentimiento
nuevo de amar sin temores ni miedos, sí con esperanzas renovadas.
El
cielo ahora de color azul pastel, día tras día sin nubes, con la única
variación de una serie de matices, me lleva hacia ti y entrecierro los ojos
para verte aún desde esta lejanía como un río de visión.
Te
estoy queriendo más allá de los sueños, más allá de la realidad y con sólo
escuchar tu voz grave, sonora y única en la distancia, te acercas.
Te
estoy queriendo, golpeaste con tesón la puerta de mi alma y ahora sólo está
cerrada a tanto amar y aún sin sentir tu existencia, aún sin respirar el aroma
de tu piel, cierro los ojos y logro ver tu mundo interior.
Te
estoy queriendo y mis versos deben decirte lo que para mí eres, báculo de
flores, lámpara de luz indefectible, mi compañero de palabra exacta y silencios
largos, con intrépido corazón y alta frente desvelada.
Por
eso te estoy queriendo con ternura y paz, insólito momento éste que estamos
viviendo tú y yo.
Te
estoy queriendo tanto porque me impregnas de rocío que cae del sereno cuando en
la madrugada se está bañando el alba.
Te
estoy queriendo. ¡Mira de qué manera! Será porque mis miedos todos los
ahuyentas, llenas los espacios vacíos de mis años, compartes añoranzas de
tiempos que se han ido.
Te
sumerges en mi oasis de aguas cristalinas para bañar nuestros sueños.
¡Te
estoy queriendo… mira cuánto te quiero!
Desengaño
Desengaño,
noble desengaño de amor, pude y con penas y llantos romper el lazo que me tenía
aprisionada.
Por
tan gran milagro, colgaré desde mis cielos sin celos jamás sentidos ni quejas
que nunca me inundaron, las fuertes cadenas de mis graves yerros.
Desengaño,
que con ansiedades y dolores de amor muy sentido me solté del yugo de abrazos que
me tenían entrelazada.
Y
con húmedas velas de lágrimas sin fin y con rotos remos, me escape del mar y llegué
a mi puerto escondido y seguro para encontrar mi soledad perdida y mi paz
anhelada.
Desengaño
triste, ya tus palabras de amor tan dulces y tiernas pero con repetidas y no sentidas
frases floridas no llegarán más a mi alma que las esperaba con anhelos de
esperanzas rotas.
Desengaño,
vanos pensamientos, pasos esparcidos, lejanías distantes, livianos deseos, todo
se ha ido al más allá.
Ya
mis versos están libres, no más cautivos de tu inspiración, honrarán nuevos amores sinceros y puros,
reales y presentes.
Desengaño,
real y preciso que me llevará a escribir en pliegos sin necedades de ilusiones perdidas, poemas
de amor de alegría y fe en la vida nueva.
Desengaño
que las asperezas del camino se llevan por doquier entre el silbido del viento
y el rumor del mar, hacia nuevos senderos donde la calma, la paz, la risa,
colmen mi mundo interior sin sombras que me palpiten, encendidas como vagos
cuerpos finos y delgados, miedosos y temerosos de sufrimientos sin luz.
Distantes
azares sin respuestas ni almas juntas amadas entre dos.
Todo
fue un amor que inventamos, es tierra sin fecha, sólo era un gran amor en vilo.
Esperanza nueva
Esperanza
nueva es creer que has llegado a mi vida cómo cántaro limpio y puro, colmado de
amor, albergue para mi alma casta y virgen.
Esperanza
nueva, vibrante, jubilosa, sin huellas del pasado ni recuerdos imborrables, con
besos impacientes y palpitantes bajo cielos que jamás he visto y que sólo están
en la fe de la búsqueda sin fin.
Esperanza
nueva, el aire contigo me mece blandamente, llevándome con un rumor de alma al
mundo limpio de lecho de jazmines, sin luces distantes ni azares sin respuesta.
No
importa que te alejes o el tiempo te aparte, por sobre mares y cielos infinitos
siempre soñaré que llegas, fiel y puro a darme los carismas divinos de la luz y
del canto.
Quiero
sentir la esperanza de que mi mano acaricie las tuyas, velando tu descanso, tu
sueño reparador, esa hora que el reloj no tiene para ti.
Esperanza
nueva, ser en ti aquel suspiro callado, ese grito en silencio que se oculta
dentro de ti.
Esperanza
de ser tu camino, tu sombra incansable, para estar junto a ti, el aliento, el
crepúsculo en tus noches y tu nuevo amanecer.
Y
viene de a poco, mi verso de amor inspirado en esos instantes, desde lejos cual
altos montes o valles tejidos con hilos desatados que bajan dentro de mí como
bálsamos de amor.
Y
en las tardes de pausadas lluvias en los bosques floridos del sueño, ser el
remanso donde tu amor te lleve en la búsqueda de mis poemas, a nuestro refugio
como islas en un mundo nuevo.
Sed de lo inefable
Sed
de lo inefable, de lo sublime, del amor único y verdadero, el que nos conmueve
el alma, del afán y anhelo de estar contigo, junto a ti.
Sed
de sentir tus besos en mis labios, con el dulzor de una caricia, de un frescor
de agua límpida y pura.
Sed
de lo inefable, de lo indecible, de lo impronunciable, sed de secretos
compartidos, de abrazos íntimos, apretados, de diálogos tiernos, como de
estrellas que vienen de otra vida.
Sed
de lo inefable, de lo inenarrable, sin poemas de amor, ya que cuando te marchas
solamente quedan sombras que dejaste, de palabras invisibles, sin labios,
escritas en papeles.
Sed
de amor, del que me vela con un tul de luna y me transforma en un cisne que
soñando vuela, contigo muy lejos para vagar por los caminos de luces y de
sombras, de estelas estrelladas.
Sed
del sueño mío, de estar en los brazos aquellos a quienes entrego mi alma.
Sed
de lo inefable, de buscar donde saciar mi ansia de sentirme amada, sin dudas
del mundo y de tu amor como milagro insólito e inesperado que colma ansias y
deseos ocultos como prodigios perdidos de siempre y encontrados al fin.
Sed
de ti, de tu piel, de tu mirada, de las auroras compartidas en un gran mundo de
luces, sin oscuridades y miedos.
Sed
de lo inefable, de lo perfecto, del lugar al que tú me llevas desde el vasto
azul sobre la tierra donde a mi alma virgen perfumas y viertes en ella luces,
flores y un aroma vago que la inunda de amor.
Sed
de lo inefable, de la placidez, de la pureza, de la tierna espera, solamente de
ti, porque se que me voy contigo al mundo nuestro, pleno de signos y de señales
para que no nos perdamos nunca más.
Ser
Ser
para ti lo anhelado, lo esperado, el amparo en tus momentos de tristezas, la
paz en el umbral de tu vida.
Ser
fiel reflejo en la claridad del alto espejo donde nos miremos juntos, llenando
tus ojos con el cielo infinito del sentir el mutuo amor que siembra en nuestros
corazones llamas de rosas entregadas al viento.
Ser
tuya, toda tuya, entregarme en tus brazos cálidos, perfumados de espigas y que
tus manos me guíen a las cumbres del lucero.
Ser
el reflejo de tu sonrisa, flotando en el devenir continuo de la vida, tu paz de
intactos cristales liberados de ruidos y de sombras.
¡Ah!
¡Si pudiera ser el manantial de tu dicha, que suavemente mane para sentirme
amada y protegida!
Ser
tu espera y tu cercanía para que mis palabras te lleven a mi silencio y entre
suspiros entrecortados hacerte sentir el amor que me inspiras.
Ser
en ti todo sentido, todo un pensar y grabarme en tu mente, estar en tu corazón,
en cada latido y convertirme en tu presente.
Quiero
ser parte de ti en todo momento, dejando tus espacios libres pero sí podernos
fundir en un mismo fuego, ser un solo cuerpo en una misma esencia.
Ser
en tu vida algo más que un instante, algo más que una sombra y algo más que un
afán, sí ser en ti mismo una huella imborrable, un recuerdo constante y una
sola verdad.
Ser
en tu vida una pena de ausencia y un dolor de distancia, algo más que una
imagen y algo más que el ensueño que venciendo caminos llega, pasa y se va…
Ser
en tus labios la risa, ser el fin y principio, la tiniebla y la luz, la tierra
y el cielo.
El abrazo de la luna
El
abrazo de la luna en el cielo, ya clareando, se dibuja finita, la luna que ilumina todo
mi amor por ti.
Claro
de luna, me haces tuya en las praderas vírgenes de tu armonioso amparo.
Con
tu abrazo cierro la poesía de mis ojos, te revelas en mis sedas blancas, sonata
de primavera, bálsamo de fineza.
El
abrazo de la luna que se refleja en las quietas aguas del mar con plateados brillos
llevándonos al mundo del amor.
Desde
el vacío tú y yo flotamos en una nube mágica, en un apretado abrazo cobijándonos
bajo las estrellas.
La
luna, amante del mar, nos lleva con su serenidad y armonía a amarnos más cada instante y nos hace ver en
el espejo eterno de la felicidad y el cielo nos cubre con su manto regocijante
de luz amanecida.
El
abrazo de la luna, imprevisto e inesperado, sin saber por dónde asomará para
llevarnos de improviso al día del amor, ilusión antiquísima, pero lúcida y transparente
de todos los amantes.
El
abrazo de la luna tan sabio e inocente como en un cerco de aire nos absorbe en
una red para ser cómplices de las promesas que nos hicimos en inmensos momentos
de afecto.
El
abrazo de la luna, nos lleva a vivir completamente en un idilio que el tiempo
no ha de olvidar, ni ha de borrar las huellas del amor.
La
luna, en la playa, cubre la arena que ha de ser nuestro lecho de pasión y de no
vanas esperanzas.
¡Cantemos
alborozados nuestro himno al amor, con nuestros cuerpos amando en noches de
impulsos y de secretos!
El
abrazo de la luna, tímido y a la vez audaz, nos lleva a conocer los más escondidos
secretos que habitan en nuestro interior.