Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 26 de marzo de 2013
Donde habitan los sueños
Donde
habitan los sueños, en lugares recónditos, en praderas florecidas, en mares
embravecidos, en cuevas hondas, en follaje verde y tupido, los busco.
Donde
habitan los sueños, los de amor, se sienten en el corazón arrebolado y trémulo
de dos almas que se aman.
En
esta vida, los sueños nos columpian en dulces momentos que nos estremecen al
recordarlos como en la punta de un ramo cuando el peso de la gota hace
inclinarse a la hoja ya acaso rendida.
Donde
habitan los sueños, en un puro silencio, se transforma en un escenario del
drama del vivir.
Son
una pausa entre la vida y la muerte, sin aliento nos lleva a la mañana entre sueños y nada se mueve, se crean en
torno nuestro, ondas de calma.
Donde
habitan los sueños, recorriendo senderos y esteros buscándolos en estrellas,
las que iluminan nuestras vidas, bajo una luna que atestigua nuestro amor.
Donde
habitan los sueños, las hadas y los gnomos van tras ellos, perdiéndose en
noches eternas, caminando sobre el mar o sobre el tupido verde del prado,
dejándose llevar por el aire que dispersa el amor que nuestras almas sienten.
Donde
habitan los sueños se siente el ruego de amar que delira en murmullos junto con
tu nombre y el mío, esos sueños perdidos entre ráfagas de besos y miradas
profundas, como el inmenso océano donde viven escondidos y unidos los
paradisíacos recuerdos de nuestro amor.
Donde
habitan los sueños, allá en los límites del tiempo, donde las puertas a
nuestros corazones se abren en un sinfín de sentir, maravillando al amor
verdadero.
Quisiera
más que nada, más que buscar nuestros sueños, ni hondos signos por celestes
mundos supremos, ir tras ellos, donde habitan, para sentirlos latir y vibrar
con ellos entre luceros remotos.
Prodigio
Prodigio
de vivir en un mundo deseado, de nobleza en el horizonte inmenso de la Historia.
Prodigio
de vida exquisita que sólo lo profesan los que aman en expresiones de
maravillosos portentos de sentimientos.
Prodigio
de alegrar la soledad al agitarse en cadenciosas rondas forjado con risas
cristalinas el mundo que nos rodea con
una vida sonriente, bajo un cielo transparente, cuajado de luces de amores
vividos.
Prodigio
que en voces secretas, como por milagro primoroso dos almas se unen y conversan
en son de fascinación entre miradas de poetas, en un lenguaje mudo, en el que
los espíritus primorosos hablan.
Prodigio
que asombra, que nos hace temblar en un pasmo de palabras, calor de besos,
presión de manos, sollozos que estallan de felicidad.
Prodigio
de amor, un instante detén allí el vuelo, recoge las alas y bajo la luz de la
luna entre los reflejos nocturnales de las estrellas que el paisaje baña, amémonos
entre suspiros claros como campanas vibrantes.
Prodigio
de la noche, desde la gloria del amor los poemas vuelas, transcriben sin
saberlo, temblando en palabras el sentimiento mutuo de dos que se aman.
Ópalo
que abrillanta sus colores, encandila la ilusión con infinitos tornasoles,
plenos de fulgor ante el prodigio de nuestro amor.
Elixir
que nos inunda en un paraíso de dulcísimo encuentros entre sonidos que
acarician, instintos que convocan, arrobas de emoción, aromas que iluminan,
fulgores que cautivan laberintos de ilusión.
Una red
Una red tejida de sueños
con hilos de aliento y de ilusiones donde tu y yo estamos envueltos entre
dulces caricias y besos arrebolados.
Busco en praderas de papel
sobre la grama menuda las letras de mis poemas que en la red se entretejieron.
¡Qué mágicos alfabetos en
las hojas sin tachas surgieron unidos en
la red infinita inspirados por ti!
Odas lejanas en cláusulas
marmóreas, blancas, de celestes temas, lentas pasaron entre los lazos que la
red anuda.
Tú y yo en la red del amor
abrazados en las hojas de la mañana nos amamos ¡que milagro!
Con mis manos levanto una
tormenta, vientos huracanados, nieblas tenebrosas para que nos escondan mas
allá de todo que entre la red de la vida
plena de angelicales arrullos de nuestras almas enamoradas.
Nuestros destinos se
estremecen sobre el heliotropo del crepúsculo y escondidos entre hileras
desteñidas de redes de ternura nos amamos más allá del tiempo.
Nos miramos a través de las
sombras de la red y sin querer viviremos fieles a nuestro destino donde el mar
aun dulce nos entrega sus orquídeas de sales para que nuestros corazones como
bandadas de cardenales se agiten, aleteen y palpiten entretejidos entre hilos
de amor.
La red, ¡que sensación de
bienestar es estar entre tus brazos, trémula de amor en la malla fina y
transparente que nos oculta del mundo para descansar y amarnos a solas!
Esta dulce vida que nos
lleva a que el destino nos estremezca y
en volandas nos entregue a una luz de amante con hilos de plata en torno a
ondas de calma.
Volver a empezar
Volver
a empezar la eterna aventura de vivir, ya que mi vida sin ti no es posible.
Debo
darme el tiempo que merezco ya que él vuela raudo, veloz, rápido y silencioso
pero se detiene entre mis brazos que te esperan.
Volver
a empezar, borrando las huellas del pasado ignoto, camino ya recorrido buscando
senderos claros y luminosos para encauzar mi vida.
Quiero
volver a empezar, como en nuestros primeros días, con amor que inunde nuestras
almas, compensando las horas pasadas.
Volver
a empezar con nuevas ilusiones que me den cobijo seguros y nidos cálidos plenos
de dichas permanentes, sin temores ni miedos, sí unidos, congraciados,
congratulados en dos nuevos seres.
Volver
a empezar mis suspiros te buscan con suave textura, como terciopelo inquieto,
que te envuelven en mil caricias como hilos transparentes, traslúcidos y
tenues.
Necesito
tus besos cálidos y profundos y tus
abrazos como apretados tallos en susurros ondulantes.
Volver
a empezar, acariciar, sí, acariciar, con suaves toques de amor sin preguntas
del silencio, solo respuestas que vienen y van, de amor a mirada.
Volver
a empezar, ¿cómo? ¿Nada quieto y todo en calma? Sí, sólo gozando a pleno como
galardón de un esfuerzo, sí entre los dos admiración, compañía, contacto, roce
de virtudes.
Volver
a empezar, con expresión de júbilo, de alegría, de risas y de besos con nuevas
perspectivas libres en nuestra intimidad que tienen una lágrima para cada
instante, lágrimas de felicidad, de gozo y canto.
Volver
a crecer es empezar a crecer juntos, unidos por tiernos lazos para madurar
viviendo cada día un poco más.
Me imagino
Me
imagino que al caer de cada noche esperaré a que seas luna llena y te amaré.
Serás
la inspiración de mis poemas siempre y es un sueño total cuando incrustas tu
alma en mí.
Me
imagino que en la luminosa flecha de mi vida te uniste para acechar todos mis
desvelos y hacerlos bailar en la melodía audaz de querer saber y poder ser.
Me
Imagino contigo en un firmamento azul desbordado de suspiros y besos profundos
llevándome a escribir los versos en las noches agitadas.
Me
imagino un amanecer en el rutinario despertar pleno de súbito fuego de tu alma
junto a la mía, me estremezco con sensaciones incontenibles como aguas
danzantes, eternas como humos grises elevándose sin líneas.
Me
imagino buscándote a ti en una pintura que hace su aparición atravesando el
muro de los océanos, del tiempo, agitado decorando arenas vírgenes.
Me
imagino tus besos, lo sueño tanto que mis labios tiemblan y mil suspiros
entrecortados e interminables con una estremecedora sensación recorren mi
espalda.
Me
imagino descifrando momentos contigo, esperando el día de encontrarte, para
bañar tu ser con ternuras que solo llevan tu nombre porque nacieron a partir de
mi primer suspiro.
Me
imagino necesitándote tanto que grito y clamo, eres mi sendero, mi ruta, mi
guía, rodéame siempre con la luz de tu alma que yo continuare amándote, mas
allá del tiempo en un regalo de gracia que me hace la vida.
¡Qué
mágicos alfabetos, monosílabos brillantes, letras cristalinas, palabras de
amor, me imagino escribiendo para ti mi amado!