Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




Haz click para ver los videos de mis prosas poéticas.


jueves, 25 de octubre de 2018

Amor y deseo


Amor y deseo son separables,
el amor es profundo,
un misterio en la vida,
inalcanzable a veces,
el deseo es un acto de un momento tan sólo,
en el que dos seres se aproximan
y laten juntos con intensos deseos del éxtasis amoroso.
Cuando se está cerca del ser que amamos,
los abrazos son inagotables,
las caricias como pétalos de flor,
nos tocan con suavidad y ternura,
llevándonos con besos apasionados
a estar muy juntos en cada segundo.
Las manos y los labios nos hacen descubrir
el mundo del querer complacer y gozo.
Las voces se encuentran en un espacio,
del nido de amor
y susurrando  suspiros el deseo se acrecienta
para estar juntos,
muy juntos,
los cuerpos estrechándose sin fin,
mientras se van inasideros,
haciendo del amor un solo cuerpo posible y no dos.
Los que como el charum-meru,
en aborigen mujer ángel y hombre viril,
con cada abrazo,
le nace un nuevo ser a otro abrazo.
El beso que se termina otro le pide a sí mismo
y en su dichoso expirar le siente ya madurando.
¡Darme, darte, darnos, darse!
no cerrar nunca las manos,
no se agotarán las dichas,
ni los besos,
ni los años,
si no la cerramos.
Y cuanto más nos estrechamos,
más el deseo se aviva.
Temblamos por deseos deprimidos,
que vienen rápido,
por sendas de luz como de estrellas,
para volcarnos uno dentro del otro.
Amor y deseo,
pasiones y gozos,
felicidades exaltadas
y augurios plenos.
Con los besos,
con la pena y el pecho,
se conquistan en afamadas lides,
espacios de amor profundo,
donde cada beso perfecto,
aprieta el tiempo,
ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
“Estoy labrando tu amor,
lo tengo ya en mis labios,
te besaría ya más,
para tenderme  en tus brazos”

No hay comentarios: