Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 24 de octubre de 2018
Estoy Triste
Estoy triste, aturdida,
melancólica,
escuchando la lluvia a
través de mi ventana.
Añoro al amor que aún no
me ha tocado,
¿Existirá para mi algún
día?
No lo sé, mi esperanza es
como el agua que atraviesa arroyos, ríos y mares.
Ahora, enamorada del amor,
tú, el que espero, eres el milagro que me produce dolor apasionado, valiente y
audaz, sueños.
Estoy triste porque mi
lecho está vacío
y el gran aire que me
envuelve, también limpio, sin señales de que tú vendrás hacia mí.
La soledad me invade de
lágrimas saladas que como un gran mar en mi pecho se derrama.
Todo lo esperado no llega,
las esperanzas se truncan, entre luces distantes,
azar sin respuesta.
¡Qué desilusión tan leve y
sutil, sin color, tan vaga como las sombras!
Mi tristeza me la ha
robado la noche, era mía, era bien mía, pensaba decirla en versos,
darle forma como dan las
lagrimas, forma tibia al dolor de adentro…
Pero, el papel esperó en
vano, mis poemas de amor, quedaron dentro de mi alma guardados hasta que te
encuentre.
Y mi tristeza se va lejos,
en las estrellas altas, en esas brisas frescas.
“Si
algún día te descubriera
todos
mis cantos olvidaría
y
mis versos mi gloria coronaria”
Murmurar
Murmurar, susurrando quejas de dolores dormidos,
de heridas no cicatrizadas.
Esto nos lleva al fondo de las tumbas, al fondo de los mares, al
fondo de los vientos,
al fondo del silencio.
He aquí los signos ¡Cuánto tiempo olvidado!
¿De dónde viene?
¿En dónde estaba?
¿En qué alturas, en que profundidades?
Andaba por la historia del brazo con la muerte.
Murmurar, llorar de amor y miedo caminando por senderos.
Cada cual viaja en esta vida en el suyo y de esta manera iremos
hacia el caos,
al abismó que se está viviendo a esta altura en el mundo.
La vida sin amor, es como vivir sin tiempo, sin espacio, sin
corazón, sin sangre.
Es como andar de una lado para otro, sólo en el vacío, hacia el
fondo de un abismó.
Murmurar de mis buenos seres que creí me amaban, yo no me quejo,
pero me pregunto,
¡Oh, mis amores, los que habéis tocado mis manos!
¿Qué habéis tocado?
Y vosotros que habéis escuchado mi voz ¿qué habéis escuchado?
Y los que habéis contemplado mis ojos ¿qué habéis contemplado?
¿Por qué los murmullos, las envidias, los celos, me han herido?
Lo he perdido todo y todo lo he ganado y ni siquiera pido la parte
de la vida que me corresponde.
Ni montañas de fuego, ni mares
cultivados.
¡Basta ya!
¡Quiero vivir en paz y con amor!
Allí donde la tierra pierde su ruido,
allí donde me esperan mis queridos
fantasmas.
Luna
Desciende serena, de la
luna llena.
La luz blanca y buena,
blanca y silenciosa, buena
y dolorosa,
espectral y hermosa, en
las nubes vuela, en el río riela.
En las cunas vela,
dilata el paisaje y un
temblor de encaje pone en el follaje,
astro sin ventura, copa de
amargura y luz de sepultura.
Esa antorcha incierta, de
la luna yerta,
errabunda muerta.
Luz fría y extraña que
embruja a la araña y a la telaraña.
Luz de pesadilla que en
los ojos brilla, del búho que chilla.
Está en el sendero que del
hormiguero va hasta el jazminero.
Y alumbra un camino vago y
blanquecino para el peregrino.
Luz exangüe , telar que
devana la tristeza humana.
Luz que el cielo envía
como poesía de amor de la noche fría.
Donde los enamorados bajo
su luz serena se abrazan y acarician,
con ternuras y cariños.
“Y
yo soñaba… soñaba
que
hoy… tal vez mañana…
quizás
un día… yo sería tu amante”