Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Páginas
▼
viernes, 8 de febrero de 2013
Secreto oculto
Secreto
oculto, misterioso, sutil, escondido en la silenciosa puerta de mi corazón que
ni a una voz a tus golpes respondía, es inútil, un abismo ya nos separa.
Mis
labios no van a pronunciar palabras de amor hacia ti, de mis manos no brotarán
más caricias leves, volátiles ni tiernas.
Secretos
ocultos, más allá de las palabras, de los sentidos y de las ideas en el
territorio oculto de tiempos escurridizos, mi piel de mares infinitos acuna la
fuerza de las esperanzas agitando su melodía a través de los siglos por el amor
viviente y puro.
Me
deslizo en la oscuridad, en oscuridad profunda que no proyecte sombra alguna y
abro mis brazos para recibirla y aún cuando te necesito y mi cuerpo clama por
ti, mis sentimientos de amor se confunden en el negro espacio.
Secreto
oculto, mi amor es secreto y oculto como las perlas que están escondidas en el
fondeo del mar pero siento placer cada segundo pensando en ti, acariciando como
una centella de amor secreto y profundo tu cuerpo erguido y fuerte.
Secreto
oculto, sumergido en la luz de los caminos que vuela con el ritmo del viento
hacia las alturas del amor.
En
nuestro secreto oculto quiero elevarme contigo más allá de las cumbres
terrenales hasta el reino de la paz y de la armonía donde nuestra dicha no
pueda ser perturbada ni en un solo instante.
Secreto
oculto, es el amor que se lleva muy dentro del alma lleno de ilusiones y sueños
pero viviendo con dolores y sufrimientos ya que está muy guardado en el
silencio de todas las sonrisas y grita pero no es escuchado ya que sus gritos
se quedan en el alma con la esperanza de no ser descubiertos.
Secreto
oculto, es el que tú y yo llevamos por dentro con el anhelo de esperar el día,
el momento, en que juntos estaremos, el algo más que una espera, es saber que estaremos
juntos para compartir la vida, es tener la ilusión cada día de sentirte junto a
mi.
Secreto
oculto, sin tristezas ni llantos, nos sentimos amados, juntos y abrazados, ¡qué
más pedir a la vida!, y el tiempo que es río que huye nos conduce a hallarnos
en las sombras de un remoto venir.
La
eternidad es el lar que al fin hemos de habitar, aún en un secreto oculto y
misterioso pero unidos para siempre, sin temor a la vida y a la muerte.
Frontera del milagro
Frontera
del milagro, experiencia que nos lleva a través de lo verdadero a vivir lo no
existente en este Hoy, sin llantos ni pesares, sólo sintiendo las rosas de la
caricia.
Frontera
del milagro, a través de la luz pura de los vitrales entrego sobre tu corazón y
el río inquieto de tus pies y manos mi vida colmada de luminosas palabras de
amor.
Me
estremece el pensar como un gran temblor de víspera y alba que me sientes
llegar, voy derecha toda hacia ti, sin desatada prisa pero cruzando las
fronteras del milagro que me impedían llegar desnuda y casta hasta tu pecho que
elegí para abrazarte igual que escoge cada mar su playa o su cantil donde
quebrarse.
Frontera
del milagro que nos purifica el alma en una vorágine de sentimientos, pasiones
y amores sin límites, explorando misterios ignotos con la fuerza de energía que
surge del amor entre cadencias poéticas que juegan entre sí con malabarismos
alados.
Frontera
del milagro que nos hace ser un espíritu ligero y sin raíces, entregando, expresando,
encontrando ese resquicio misterioso y lumínico desde donde brotará la flor de
la esperanza en un amor renacido y total.
Cantando
sueños que nos hacen volver a los tiempos de antes y en tus estrofas amantes
revuelan al son de guitarras sonoras nuestro pasado compartido entre latidos de
amor.
Frontera
del milagro, tesoro no esperado, manos que se cruzan bajo la luz de la luna en
el momento preciso en que se asoma como por descuido la primer estrella
apurando en ese breve instante la inmensidad del tiempo.
Frontera
del milagro, juntos, muy juntos, apaguemos los espejos de los tristes recuerdos
gozosamente sobre los lotos del olvido, resonando nuestros pasos en la larga
acera solitaria y se pierden en la cinta del eco enredada en la cabellera de
los árboles.
Frontera
del milagro, el amor nos acuna, nos mece entre palabras dulces y tiernas en un
goce perfecto, huyendo de la raíz de los quebrantos entre el fulgor de las
luciérnagas que enciende nuestro nido de amor.
Frontera
del milagro, en la red sutil del sueño nuestro lecho es embarcación que nos
lleva por los ríos del silencio y sentimos que como cisnes de humo, flotan
recuerdos y pensamientos que unen aún más nuestras almas cuando en las nieblas
nos hemos perdido.
Frontera
del milagro que queda encendida entre tú y yo la lámpara que nos haga encontrar
siempre el sendero para que este prodigio de amor nos una siempre.
Néctares y efluvios
Néctares
y efluvios que llegan a inundar de maravillosos colores mi mirada, la de los
ojos inquietos y hienden el aire con aromas tiernos de deseos ansiosos de
degustar con amor su mezcla de sabores, olores, pinturas de rojos, amarillos,
verdes que entre brillantes compuestos se unen para crear la belleza perfecta
de la creación.
Como
tejidos por manos aladas colmadas de tesoros, misterios y luces que como
débiles rayos de sol son para mi amado como rosas y lirios sembrados para su deleite
y goce.
¡Oh!
tus labios se endulzan con la miel y la canela y el aroma de la menta nos
envuelven como copos de delicias jamás imaginadas.
Néctares
y efluvios nos llegan porque nos amamos y vivimos en el sol de nuestros ojos
novios, como el sol del verano, del goce perfecto y entre almíbares de agua de
rosas o de azahar, entre el zumaque y las nueces, manzanas y limones, nuestro
amor crece y sentimos en nuestra piel el rocío dulce de pasas y piñones que nos
hacen abrazarnos y besarnos en una total plenitud.
Néctares
y efluvios del comino, del cilantro, la pimienta, la cúrcuma amarillo naranja,
el azafrán de color vivo, nos atrapan en aromas de intenso poder que nos hacen
vibrar como ímpetus únicos este amor cobijado y total.
Y
el dulce sabor de la vainilla, del pistacho, del sésamo, del azúcar, nos hacen
desear arrumacos, besos en la frente, abrazos ligeros y tiernos a la vez.
Néctar
de albaricoques, dulces de color suave, pistachos finos que como red nos
hechizan en una macedonia de colores con agua de azar o agua de flor de rosa y
en este gran taller del gozo, detrás de la luz incierta, llegan a nosotros
tibias por los ríos las nieves de la lejanía para unirnos como corriendo en
crestas de amor con espumas deslumbrantes que rutilan por el agua con júbilos y
festejos.
Néctares
y efluvios que hacen una plena consumación de nuestro amor entre jugos de uva,
leches de coco y tierra plena de citrus acidulantes flotamos sobre el agua,
hecha y deshecha por luces sucesivas, todo en un lecho de amor entre olas,
nubes, horizontes y orillas.
Néctares
y efluvios que de a poco, espontáneamente nos transportaron a lugares secretos,
nuestros, donde nadie nos encontrará ya que nos perdimos en fiestas nacarinas,
en albores, en celajes, sin prisa, pero dispuestos a amarnos más.
Ausencias de amor
Ausencias
de amor.
Que
oprimen y fustigan el corazón haciendo que la sangre corra más aprisa entre
venas entrelazadas como tejidos con formas delicadas y posibles entre espacios
sin soledades.
Ausencias
de amor.
Que
como explosiva fuerza liberadora nos lleva a la realidad de querer que el
anhelo de amar nos arrastre a ese mundo alado, invisible en el que hay que
abrirse con el alma y las manos.
Ausencias
de amor.
¿Dónde
se esconden? ¿En qué espacios del más allá como espadas de aire nos somete en
nuestro pecho de aire?
Ausencias
de amor.
Denme
a beber la poesía en el raudal de inspiración del fragor de lucha en el día y
en la noche meditación duradera.
Ausencias
de amor.
Que
como rayos siempre fulguran llorando un llanto de tempestad, pon en mis versos
el tesoro de las alboradas de plata, de los mediodías de oro y de las tardes de
escarlata.
Ausencias
de amor.
Inspiren
mis versos de los rumores de los ríos y del zumbido del camoatí y de las
tradiciones que narra el viento al ombú secular.
Ausencias
de amor.
Guardados
en mi alma entre pedazos refulgentes con mi pasión total para sentirlos de a
poco vibrar en mi cuerpo, esperándote llegar.
Ausencias
de amor.
Silencio
azul, casi oscura noche, en las etéreas alas que descienden por diáfanas
escalas hasta fuentes con ritmos sin fin donde el amor nos inspira la llama sin
heridas, aliviada de dolores y resquemores.
Ausencias
de amor.
Te
necesito a mi lado en la soledad de mis días para reconfortarme y dejar libres
mis necesidades de tenerte junto a mí.
Ausencias
de amor.
No
quiero que la ausencia de tu amor perdido me adormezca mis pasiones y mis
anhelos y el recogimiento me lleve a que la voz de mi campana con lentitud las
notas del ángelus desgrane.
Ausencias
de amor.
No
quiero sombras que aneguen mi espíritu, sino risas, cantos, amor, despertando
de la nada entre vibrantes notas altisonantes, besándome mi cuerpo todo entre
sueños alados que en mis versos gira.
Ausencias
de amor.
Surgen
en luminoso arrobamiento, son caricias deseadas, besos suaves como miel recién
probada, abrazos temblorosos que todo mi cuerpo ansía, es la felicidad
inminente, de posesión lenta, al fin del paraíso.
El secreto de los siglos
El
secreto de los siglos, raíces en el tiempo, siglo árbol que enredas mi espesura
entre ecos de los hombres, extrema cortedad del reino del detalle.
¿Cuál
es el secreto de los siglos entre muros de agua, anchos fosos de aire, setos de
piedra o tiempo guardia de voces, pasados no encontrados?
Breve
instante de la vida, una hora siquiera, somos seres que como hojas desprendidas
donde una ilusión su nido encuentra agonizando.
Esta
hoja fugaz, pálida vena del destino, deseos de ser un soplo vivo en el secreto
de los siglos.
Fulgor
contra destello, el hombre abate, espejo frente a espejo, reina el mundo y en
el sentir de la hoja y de su árbol, árbol y hoja se confunden en el secreto
escondido de los siglos pasados y por venir.
El
secreto de los siglos suspendido en el aire volátil del orbe eleva e amor como
puente de cristal a lugares misteriosos, donde en momentos preciosos la
felicidad renace.
Las
voces del mundo han levantado sus soles en el interminable laberinto de la
tierra y nadie ha podido aún encontrar la esencialidad de su luz porque habita
en el invisible corazón de la eternidad.
El
secreto de los siglos, de fuegos en las manos del arco iris, deshojado,
desdibujado, donde habitan las sombras corriendo libres por la luz.
En
esta vibración de latires que se agitan, se entremezclan, el amor sueña libre
en su soledad de siglos y las cruces desnudas diluyen su lenguaje de espumas,
recibiendo la sencilla y límpida vibración de corazones puros.
El
amor en el secreto de los siglos cae en cataratas silentes día a día, hoy,
ayer, ayer de ayeres, por las curvas sencillas del viento, desplazando su
caudal de perfume en el tiempo, sin más banderas que el acento claro de la paz.
El
amor es el secreto de los siglos en receso, que va dibujando su invisible rocío
cósmico en los atardeceres temporales del espíritu y abraza en silencio
nuestros mundos profundos y luminosos.
El
secreto de los siglos que se quiere dilucidar aunque sea sólo en la oscuridad o
entre tinieblas que como tules envuelven el amor, lo esconden para que sólo en la esperanza del silencio
oscuro la luz lo ilumine por instante para trocar al mundo sin prisa en el
paraíso donde se palpen soledades o nuevas ofrendas de luz y amor.
No me olvides
No
me olvides,
pedazo
de mi alma, sensación del alma mía, mi ritmo de la noche, hechizo de
melancolía.
No
me olvides,
sangre
de mis venas, constelación de milo estrellas, manantial de nueva vida, origen
de la cadencia.
No
me olvides,
eres
mi aurora virgen, dueño de mis sensaciones y en el silencio que nos llega hasta
el alma sin saber de que ausencia de ruidos está hecho.
¿son
letras, son sonidos, son vuelos inspirados y cortos?
No me olvides,
milagro
divino, príncipe del lejano mar, soy tu claridad de la inocencia, relámpago de
cristal. Vivamos en el paraíso sones primeros, vírgenes tanteos de labios
estrenando los goces primeros de los tiempos del alma.
No
me olvides,
ternura
de la tarde, nostalgia de la luna, esperanza cantada, ilusión nocturna.
No
me olvides,
suspiro
en madrugada, encanto de la naturaleza, obsesión del amanecer, impresión de la
belleza reflejada en nosotros dos .
No
me olvides,
delfín
de los cielos, fulgor del arte innato, eres el aire que respiro, yo te amo
tanto…
No
me olvides,
te
buscaré por lugares ignotos, sin que lo percibas, te llamaré en instantes
nítidos, claros, momentáneos y tú mi amado escucharas mis suspiros, mis frases
de amor.
No
me olvides,
pienso
en ti esta y todas las noches, pondré a vivir en cada rosa y en cada lirio que
tus ojos miran y en cada trino cantaré tu nombre, soñando que no me olvidas.
¡Qué sosegadamente se hacía la concordia entre las piedras, los luceros, el
agua muda, la arboleda trémula, todo lo inanimado y el alma mía dedicándotela a
ti!
No
me olvides,
entre
las luces y las sombras, a la luz de quererte por la tierra y el cielo, planos
suaves de nubes, iré hacia ti con mi cántico dulce que en mi cantaba.
No
me olvides,
pintaré
de rosa el horizonte y de azul los alelíes y doraré de luna tus cabellos.
No
me olvides,
así
la vida pasará feliz entre las flores, los cantos y fulgores de un amanecer
único, sin que enturbiar consiga su transparencia ufana, el no tener mañana
como no tuvo ayer.
No
me olvides,
de
nuestras fugaces dichas es el fugaz emblema y cuando las hojas de la flor
esconden su perfume se extiende como el canto pero nuestro amor mas fuerte e
inextinguible, con su encanto da fulgor a la alborada recamada de oro matinal.
¡
No me olvides, óyeme en mi susurrar sonoro: te amo cada instante mas!