Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Páginas
▼
martes, 5 de marzo de 2013
Secuestro furtivo
Secuestro furtivo, ¿te acuerdas tú de
aquella noche que a escondidas y con misteriosos impulsos me llevaste a aquel
umbrío lugar desierto donde a solas nos amamos?
La brisa nos acunó y el mar nos arrulló
con sus ondas livianas como una melodía de lejanas orquestas.
Secuestro furtivo, me retuviste entre tus
brazos tibios y yo me deshojé lentamente como flor de azahar pura y virgen y
con dulzura me dejé raptar.
Me quedaría en el encierro de tu cerco,
en todo lo que estoy, donde estamos tú y yo juntos, quietos como el agua
quieta, retenidos en el amor sin sol.
Secuestro furtivo, disimulado, sigiloso,
¡qué ansia de repetirse esto que está siendo! ¡qué afán de que mañana sea nada
más que llenar otra vez al tenderte ese hueco que deja, hoy exacto en la arena,
tu cuerpo!
Secuestro furtivo, cauteloso, para que no
se sepa ni se entere el mundo que estamos viviendo entre apretados y estrechos
cercos cuerpo, alma y mar.
Nada promete el orbe, ya nos lo da, lo
tenemos todo ya, nunca más nos separaremos ni por el viento, ni por las nubes,
juntos cantando siempre.
Secuestro furtivo, retención deseada que
despacio, sin prisa, sin siquiera escuchar tus pasos, sin ver tu sombra en la
fronda me envolviste con tu mirada dulce y tu voz pausada y lenta.
Tu risa me secuestró y le dio colores a
la noche y yo disuelta en alma y espíritu me entregué a ti hasta unos cielos
lejanos en una gloria abstracta del alfabeto.
Y danzamos juntos, apretados entre
frenesíes de pasión, rodeados de flores del jacarandá, azaleas, azucenas.
Secuestro furtivo, quemante hasta lo indecible, hasta horizontes
lejanos donde nos podemos tocar, palpar, en nuestros reflejos sin casi
tocarnos, en nuestras formas reales donde se nos escapan suspiros hasta la muerte.
Nadie nos ve, nadie nos dice nada,
estamos en nuestro mundo propio, sin altares de llamas pero sí de deseos y
pasiones.
Secuestro sigiloso, nos dan formas de una
geometría sin angustia entre delicias hijas del agua, cálidas caricias en los
fríos inviernos entre amores verticales, cristalinos y auténticos.
Mi pecho se agranda, se agita, siente la
presencia de tu amor en este secuestro furtivo, nuestros corazones se unen y en
silencio nuestras manos se entrecruzan en el aire, en voluptuosa danza entre
sombras sin paisajes.
Y todo cambia en nuestro existir, los
besos son únicos, son nuestros y como cómplices del delicioso amar los dos,
atónitos, vivimos el hoy, el ayer y el mañana en un encanto y esdrújulo sueño
elegido en ondas del viento.
Arropados y somnolientos nos elevamos al
más allá, solos con nuestras voces y sonidos, seguros de amarnos por siempre.
Lo que soy y lo que fui
Soy
un alma peregrina iluminada por el amor, entre arrullos y cantos, entre
claridades de luna y brisas de jardín con el corazón infinito en el cáliz
naciente.
Boca
que busca el nuevo verbo de besar.
Fui
un mundo en sombras, sin fuentes para beber ni refugio de dulzura en el vago
adormecer.
Lo
que soy y lo que fui, ser transformado con el cuerpo llevando el alma, siempre
vanamente a pensar en ti y te vuelvo a olvidar.
Hoy
soy aire que me llena de espacio y equilibrio con calma voy al cóncavo delirio
con mi mirada ininterrumpida en el vasto universo.
Lo
que soy y lo que fui, cuerpo íntegro, alma no más adolorida en el mañana iré a
lugares lejanos sin querer ni un resquicio de sombra, apresando siempre el
resplandor supremo de un verso.
Fui
en el ayer, ayer de ayeres, los cantos del dolor entre sollozos roncos, el amor
me había abandonado y mi corazón sufriente, casi temblando se hundía en el mar
de llantos entre gritos y clamores en la cavidad negra de las olas y en el
abismo del viento donde va lo que muere.
Lo
ví descender al pozo de las tormentas, abrirse como un loto en las aguas
tranquilas, bailando en las olas, rebotando en las crestas.
Soy
ahora en este Hoy un alma inagotable que mana de una fuente refulgente: amor.
Amo
la vida, abro los brazos, me regocijo y me yergo embelesada ante el milagro del
existir.
Antes,
mi espíritu vagaba por la extensión de la nada, insensible a las señales del
viento melodioso, ahora río, canto, danzo y los versos, las ideas, las palabras
de amor, revolotean a mi alrededor, girando bailes sin traspiés, volando en el
viento hasta las hojas amarillentas que las esperaban con inquietud.
Mi
mundo interior ni se disuelve ni vacila, se desatan por dentro los miedos sin
morir y como el canto de un violonchelo se evade y se extiende en el aire
amortiguado y se derrama entre olas de caricias y ternuras frescas.
Lo
que soy y lo que fui, antes no tenía el caudal del amor que como río
desbordante inunda tierras y campos, ahora tengo un corazón pleno de esperanzas
y de deseos de paz y de felicidad, yendo al claro manantial donde la sed
termina y comienza mi mundo de azul dulzura resplandeciendo en la transparencia
de un nuevo amanecer.
Soñando luces
Soñando
luces que nos encandilan en esta noche oscura y nuestra, somos una luz que se
encuentra con otra luz y queda iluminado el mundo sin que nada se toque.
No
sabemos ni el dónde ni el por qué.
La
ternura de todos los surcos se han quedado enredados en nuestros pasos y los
dulces instantes vividos siguen tenues en nuestras almas vibrando.
Soñando
luces, la emoción que brotó de nuestras vidas que fue manantial desbordado ha
tomado la ruta del alba y ahora vuela por todos los prados.
Ya
la noche se fue pero quedan las luces que con destellos dorados iluminan
nuestra mirada, queda el velo que al recuerdo se enlaza, apretado y nos mira en
estrellas semidormidas desde el cielo en nosotros rondando…
Soñando
luces, que parpadean al son de nuestros besos, aquí en nuestras manos, allí,
dentro de nuestras almas, perviviendo el prodigioso saber que nos hallamos
juntos, muy juntos, sin sufrir memorias de dolores pasados.
Nada
de este milagro es recuerdo porque el recuerdo es la pena de sí misma, la tristeza
del tamaño del tiempo pero en nosotros, todo es eternidad, relámpago.
Soñando
luces, sólo vale vivir de cara hacia ese dónde, queriéndolo, buscándolo.
Soñando
luces, como centellas de plata la noche surcan y al surgir el alba las nuevas
emociones se atan como manojos de flores
recién nacidas.
Todo
sabe a canciones y a fruto como un cáliz de eterna dulzura.
Se
ha quedado tu vida en mi vida como el alba se queda en los campos.
Soñando
luces, anudamos emociones, sorprendemos sonrisas entre nuestras manos caídas
desde el pájaro más vivo que se asoma a mirar nuestro viaje alado.
Por
encima del mundanal ruido, una larga ilusión se fue rondando e inclinó la
sombra de nuestras mentes en el rayo de luz de nuestros regazos.
Soñando
luces, todo el Cosmos se abre a nuestro paso, iluminando nuestras huellas que
transitan por el sendero brillante del amanecer.
Nuestra
vida estalla en caricias, en canciones inesperadas y nuestras almas no pueden
alcanzar el silencio del poema sin palabras y saltan por nuestros labios hechas
polvo de vibraciones íntimas.
Soñando
luces, despejando senderos oscuros con diáfanas y puras emociones entre
canciones felices y el dolor nunca se dará cita con las pintura transparente
del cielo.
¡Soñando
luces, en todo nuestro existir, arpegio divino que nos une en espejismos de
grandeza!
Alegre desilusión
Alegría
de estar juntos.
(En
nuestras manos depositamos nuestro destino, en nuestras alas cobijamos nuestro
amor, estábamos juntos y palpitaban nuestros corazones, naciendo poemas pero no
sabemos la causa, la lejanía nos cercó).
Desilusión
compartida.
Alegría
de estar juntos.
(El
amor con desamor candoroso llegó a nosotros con un pasajero con augurios del
mensajero a la estación del olvido, separándonos aún sintiendo ambos una pasión
encendida).
Desilusión
compartida.
Alegría
de estar juntos.
(Estando
juntos, mirándonos, nos sentíamos en un paraíso guardado más allá de virginales
jardines pero sin darnos cuenta nos marchamos, se deshizo el abrazo, se
apartaron los ojos, dejaron de mirarse para buscar el mundo donde nos
encontráramos).
Desilusión
compartida.
Alegría
de estar juntos.
(Nos
hallamos tras nuestras huellas de un vivir todo transido entre alegrías y penas
pero amándonos y hoy nos encontramos solitarios, viendo la lejanía del pasado
con un adiós que llegó a ocultas cual fantasma en noche silenciosa).
Desilusión
compartida.
Alegría
de estar juntos.
(Nos
vimos en espejismos, puros y diáfanos y nuestros labios se buscaban para
besarse en noche de encanto, entre suspiros de noches de plenilunios,
apartándonos de a poco, sin adioses, en una trilogía de melancolías que fatigó
nuestros corazones).
Desilusión
compartida.
Alegría
de estar juntos.
(Nos
esperamos en el momento exacto, en nuestro anhelante querer de estar juntos, en
ese día tan claro que las presencias de siempre no bastaban y nuestros besos se
quedaban a medio vivir de sus destinos y nuestros llantos nos separaron).
Desilusión
compartida.
Alegría
de estar juntos.
(Nuestro
encuentro fue un choque de materia y materia que a fuerza de contacto se
convirtió en victoria gozosa de los dos en prodigioso pacto de amor pero nos
dejamos de ver sin entender el porqué y quedamos los dos con nuestras soledades
sin compartir).
Desilusión
compartida.
Alegría
de estar juntos.
(Alzamos
los ojos y nos miramos y el amor nos unió, iba yo hacia ti y tú venías hacia mí
y la identidad nos unió entre éxtasis y alegrías intensas que nos condujeron a
separar nuestras vidas para siempre en tristezas profundas y agónicas).
Desilusión
compartida.
Los
dos sentimos ese dolor de adentro al separarnos y ya nuestras manos no se
aprisionan, nuestros cuerpos no se sienten, las sombras nos envuelven en una
tierra seca, en una noche oscura, entre incógnitas palabras sin sentido en un
lenguaje que no es el nuestro, vamos rumbo a lo incognoscible, en busca de
vocablos de amor desconocido.
Crónica de un sueño
Crónica
de un sueño, mientras te duermes bajo el trópico de tus párpados, decrece una
selva alba.
Juguetones
ríos calmos se despliegan y se unen para inundar tu dulce mirada dormida.
Más
allá de tus pestañas van recostándose amplios montes, pinares de bosques
primigenios de luz que besan su reflejo, sosegado en el ardid de las riberas.
Crónica
de un sueño que describe tu descanso, tu iris es el cobre que se oculta, el
calor que sostiene a la sombra como una gota última de frescura, el lento
fulgor que llena la tierra y hace descansar, maduro, al fruto.
Crónica
de un sueño, cuando ya duermes tus ojos son el pesado manto de la noche,
circulares cuevas para la nube, palmas de madre celeste, arrullando el pálpito,
aún agitado, en el relámpago de la vida.
Tus
pupilas son un acuario de estrellas, lámparas floridas de profunda raíz,
cigarras de estío que alumbran con el canto de sus alas la paz a tu sueño de tu
cuerpo dormido.
Crónica
de un sueño, del que no es sencillo despertar y la estrella de mi númen, brilla
en mi cielo de fantasía, haciendo real mi sueño ejercitando una precisa
melodía.
En
mi duermevela la inspiración se torna esquiva y los poemas, versos, frases,
giran y revolotean sin cesar, cayendo, letra por letra en una danza circular.
Cada
suspiro aporta el amor al árbol del recuerdo que derriba el placer de la
dulzura que me reconforta.
Crónica
de un sueño de un poeta que plasma el sentido de una realidad para percibir la
tan ansiada meta de encontrar el amor verdadero.
La
meta de pintar un mundo despierto con un corazón fresco y abierto, el límite
entre lo cierto y lo incierto, utilizando las soñadas palabras para volcarlas
puras y vírgenes al papel en blanco que en el sueño aparece.
En
mi pluma llevo el acero de la viva nostalgia, en mi corazón laten los poemas
vividos, en mi sangre corre un río de sueños compartido, mis labios pintan
versos y gritos reprimidos.
Crónica
de un sueño, donde se plasma el sentido de una realidad para percibir las tan
ansiadas metas.
Y
la palabra tejida con amor en el sueño aparece y el verso diáfano y triste
vuela alto hacia horizontes lejanos para que lleguen a tus manos en tu
somnolencia despierta en un río de sueños donde prevalece el verdadero amor.
Lágrimas al viento
¿Por
qué sólo yo sé lo que calla mi silencio y lo que guardan mis recuerdos?
¿Cuál
es la causa de que mantos de lloviznas, de lágrimas, inunden mi rostro y el
viento las reciba desde mis mejillas?
¿Tú
sabes del vacío que dejaste dentro de mi ser sin sentirte a mi lado, entre tus
brazos?
¿Acompañan
la inmensidad, las ansias o tengo tan sólo junto a mí la música que me recuerda
a tu presencia?
¿A
dónde te llevaste las lágrimas que bañaron mi cuerpo en espigas del sol recién
abierto?
¿En
cuál aguacero, de qué tierra lejana me estaré derramando para abrir surcos
nuevos?
¿O
si acaso, cansada de tu ausencia, mis lágrimas al viento se estarán congelando
en cristales de hielo?
¿Por
qué tú fuiste el único hombre que besaste mi alma al besar mi cuerpo?
¿Qué
frescura me mueve a quedarme en el alba en la que tú, despacio, sin prisa, te
alejaste de mi lado?
¿Cómo
mueren los últimos recuerdos que me ataban al tren del pasado?
¿Dónde
están mis lágrimas tristes que nacían de mi alma al no sentirme más amada?
¿Cuándo
sentiré que llegaré a tu alma y que tú, en el horizonte nuestro, desdibujado
por mis lágrimas, tú me estás esperando?
¿Sabes
tú cuando se unirán nuestras risas, más blancas que el blanco y cual milagro en
la luz de una lágrima, se besarán tu llanto y mi llanto?
¿Por
qué mi alma se eleva en un viaje alado saltando claridades recogiendo el sol en
los tejados y dejando tristezas y llantos en nubes ligeras que surcan el aire?
¿Cómo
iniciar el camino del olvido, de nuestro amor ya pasado, buscando otro sendero,
suave, que me lleve, sin remover los recuerdos a otros brazos que ansiosos me
esperan?
¿Cuándo
se abrirán las cortinas de mis lágrimas al viento, dejando que mis ojos se unan
a otros ojos en todas las pupilas del espacio?
¿Cómo
anudaré mis emociones para que la sonrisa traiga a mis manos la alegría y la
esperanza de una nueva vida?
No
quiero más gritos de lágrimas al viento, me suelto a la pureza de un amor sin
ropajes, seguiré mis ansias como el sol en los pétalos, vida del hoy y del
mañana, en un batir de inquietas fuentes, en un inmenso río, corriendo hacia la
paz y el amor perdido.