¡Vivir para amar, amar para vivir! ¿Tenéis sed? Hay una roca en la que podéis golpear con una vara mágica.
Agua de vida eterna, brotará sobre la arena triste, el amor es esa vara, el corazón es esa roca. ¡Golpead, no moriréis! El amor es la verdad que supera a todas las fantasías. Es lo más sublime y lo más misterioso.
¡Oh!, los ciegos son los únicos que ven el cielo. Vivid, en un perpetuo sueño, embriagados de amor, no despertéis sino para morir. Cuando en tus labios calle el amor, la verdad en tus ojos toma la palabra. Y todo lo que nos rodea se llena de imposibles.
Flores… estrellas… almas.
Dejad que sople el viento, que pasen las ideas, que en el torbellino de la tragedia humana se confundan los éxitos y las miserias.
¡Que el tiempo expie lo que siembra el hombre! Tan sólo hay una voz, que es, a la vez, que a la vida misma, un más allá que la vida.
Tan sólo hay una sombra, deslumbrante que comunica con la eternidad y fuerza en la cual está el vacío.
Vivir para ella ¡Morir por ella! ¡Oh amor, yo tiemblo, tú eres un latido de Dios en mi corazón!
Para ser Dios yo tenía en tus ojos el infinito, en mi corazón la eternidad. Vivir, bien poca cosa, hablan los hombres, ríen los astros, Dios habla. Morir, hecho infinito sobre la tierra lloran los hombres, la tumba calla.
¿Qué hacéis alquimista con esa lágrima y ese fuego? ¡Oro para la eternidad! ¡Diamante para la dicha!
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