Soneto nostálgico, bordado en una red perfecta y pura como un laberinto para que el olvido no lo encuentre. Escondido atisba si el amor que por allí pasaba, crece y crece cada día.
Soneto nostálgico, con sed de hechizantes luces para que surjan de rincones ocultos las caricias anheladas de su amado.
El soneto no se incorpora al solo presentir el blanco pliego.
Es que hay un exigir en el alma que se hace ruego y un ruego en la exigencia lo aflora en palabras de amor que se van al amado volando por los aires y con tristezas de no estar a su lado.
Soneto nostálgico que nos lleva a ver el paraíso de Arco Iris, el puente de la vida, que desde la lejanía soñamos con la luz adormecida los dos, muy juntos.
Es un aire que crece, es un viento que canta, son júbilos y milagros entre nostalgias y anhelos, sonetos que van hacia ti, mi amor.
Soneto nostálgico, escondido entre penumbras que se abren en la noche entre amores de dos que se piensan y se aman en el fondo del alma.
Soneto nostálgico, palabras místicas que se enhebran como perlas escondidas en el fondo del mar. Para que bajo la luna núbil y tierna, cuando otra vez inicie su creciente de blancura aguda se vuelquen en las hojas puras para que lleguen a él tan lejos como poema pleno de luz sin par.
Soneto nostálgico, colmad mi esperanza y dadme siempre la promesa de que nuestras palabras de amor, aquellas las más firmes, sean una verdad que sí pueden ser nuestras y que el sueño de encontrar la letra del soneto llegue al fin a ser una realidad nuestra.
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